El movimiento circular es perfecto, inmutable, sin comienzo ni fin, ni variaciones; simboliza el tiempo, que se define como una sucesión continua e invariable de instantes todos idénticos unos a otros.....

"Todos los puntos de la circunferencia se vuelven a encontrar en el centro del circulo, que es su principio y su fin", escribió Proclo.

Progat acudió a la petición de ayuda de una socia que denuncio el derribo de una casa, habitada por gatos abandonados, a los que ella alimentaba diariamente.

El aviso se hizo demasiado tarde, cuando los voluntarios de Progat llegaron, el edificio ya estaba derruido y el solar estaba siendo desescombrado por una gran excavadora.

Cuando se comento el incidente en una reunión, recordé ese edificio por que yo vivía justo a pocos metros del viejo caserón.

Muchos de los gatos perecieron bajo los muros derribados, otros los encontraron atropellados en la carretera de Sants en su desesperada huida...., sin embargo, alguno consiguió salvarse.

SAM fue encontrado en un estado deplorable, era el tercer gato rescatado con vida en algún punto de Barcelona, pero sus heridas eran tan críticas que nadie pensó que sobreviviría a la primera noche en el veterinario al que fue llevado, en Sant Andreu,....

Pero Sam estaba dispuesto a deslizarse con una de sus siete vidas por el circulo que simboliza la actividad del cielo, esa que enlaza con los símbolos de la divinidad inclinada sobre la creación, cuyas vidas produce, regula y ordena.

La primera vez que supe de Sam fue en una reunión de PROGAT, a través de un panfleto lleno de fotos de gatos que necesitaban ser adoptados....debajo de cada foto había un texto para animar a posibles adopciones, pensé que la de Sam era muy triste (con perdón): "Gato ciego de un ojo".....mientras que la de los otros eran mucho mas alegres: "gatito muy cariñoso, gato muy bueno, gata muy alegre....", en fin, esa no fue la razón de que, como a continuación descubrí, Sam llevase ya tres meses en una protectora esperando ser adoptado.

Me interese por el tema y los fui a visitar; mientras los otros gatos sacaban las patitas a través de las rejas de sus jaulas para llamar mi atención, Sam permaneció enroscado en la esquina mas alejada, aun así lo sacamos de la jaula y por primera vez entendí por que un gato no es adoptado: a parte de su ojo cerrado y su aspecto famélico, su mirada era como si algo ya hubiera muerto dentro de el...

Poco a poco fuimos colocando a todos los gatos del panfleto excepto a Sam.
No era justo, pensé, que de todos los gatos del panfleto, posiblemente Sam era que el que mas había sufrido, y me resistí a la idea de dejarlo en un refugio.

Así que seguí trabajando por sacar a Sam de aquella situación y por fin un día encontré a un familiar que, después de muchas charlas acepto a otro gato en su casa; recogí a Sam y lo lleve a su nuevo hogar. Ya durante el camino en el coche note que quizás me había involucrado demasiado....
una vez en el piso de mi familiar, le empecé hablar de los cuidados que Sam iba a necesitar y de los medicamentos que debía tomar...no sé como ocurrió, pero lo cierto es que la conversación termino en que al día siguiente le traería a otro gato siamés que le iría mejor y que yo me llevaba a Sam conmigo....!?

Sam fue sometido a una revisión veterinaria exhaustiva; de sus patas traseras, cadera y arcos costales rotos, poco se podía hacer, pues ya estaban mejor o peor soldados, sus dientes rotos tampoco podían ser reparados, solo su ceguera de un ojo, tras una operación complicada, pudo ser resuelta y ahora ve por fin en estereo.

Creo que hice bien, Sam ha necesitado de muchos cuidados para recuperarse y ahora, mirando con la perspectiva que da la tranquilidad y el paso del tiempo, quizás tengo que admitir que ni siquiera yo se muy bien que fue lo que me impulso a tomar aquella decisión, tal vez solo fui un instrumento del destino.

Incluso trabajando pienso muy a menudo en el, en lo feliz que se le ve con mis otros gatos, sintiéndose parte de una familia, en su forma peculiar de andar debido a sus lesiones, a veces lo observo mientras duerme, y me pregunto si debe soñar con todas sus aventuras, a menudo lo cojo con cara de reflexión, con la mirada perdida y me da la sensación de que quizás se acuerda de sus compañeros y que le gustaría decirles que esta bien, que por fin ha encontrado una terraza soleada, comida y agua fresca diarias....Ya no veo miedo en su mirada, si a caso solo una pregunta...que yo no le sé contestar.
A los pocos meses de adoptar a Sam, el dueño del bar que estaba delante del caserón derruido, subió a mi piso a jugar una partida de ajedrez como hacia de vez en cuando.

De repente vio a Sam y dijo:” joder ¡!! “ el pedigüeño” … ese gato venia cada día a pedir comida al bar …. pobres gatos, ya no queda ni uno por el barrio …”

No me lo podía creer… así que esa tarde llame a la voluntaria que hizo los panfletos y le pregunte de donde sacaron a Sam …. Y me confirmo que fue atropellado en la Carretera de Sants … haciendo esquina con mi calle….pero que fue llevado a la otra punta de Barcelona ( Sant Andreu) por que era de noche y fue el único veterinario que lo acepto.

Posiblemente Sam no sabe que después de todo este tiempo duro, ingrato y oscuro, no hay ningún poder que sea capaz de invertir el sentido de rotación de la rueda de la existencia, de ese circulo mágico de movimiento inalterable que finalmente lo ha devuelto al punto donde toda su vida comenzó....

Por que hoy en día Sam vive a tan solo 5 metros de donde nació, en el edificio que fue derruido en frente......la rueda continua girando por la velocidad adquirida, la duración de la vida, es la de un pensamiento: así como la rueda, no toca el suelo más que por un punto único.

Sé que Sam nunca dejó de pesar en volver a su hogar, y por alguna extraña razón, ese único pensamiento fue la condición de un renacimiento y de una renovación que finalmente le condujeron a lo que tanto deseaba.